El Ministerio de Sanidad decidirá en una semana si permite al Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia llevar adelante un nuevo proyecto con el que se pretende extraer células madre sin destruir el preembrión.
La propuesta del equipo valenciano frenaría las críticas a este tipo de investigación, admitió el responsable del banco de líneas celulares del centro, Carlos Simón, quien reconoce que a ellos tampoco les agrada la opción de la destrucción.
El nuevo método consiste en extraer las células cuando el embrión tiene apenas tres días de existencia, lo que le permite seguir creciendo.
Hasta ahora los 184 embriones que se han utilizado y destruido en el proceso procedían de donantes del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) embriones que, tal y como marca la ley, habían permanecido congelados más de cinco años.
El anuncio tuvo lugar el mismo día en el que la revista científica «Reproductive Biomedicine» publicaba el trabajo de la obtención de las líneas celulares VAL-3, VAL-4 y VAL-5, las primeras que el Gobierno central ha aprobado y que suponen un paso importante en el tratamiento de enfermedades como la diabetes, la leucemia, enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, accidentes cerebrovasculares como el ictus, infartos o trastornos renales, pues las células madre de origen embrionario cuentan con una capacidad superior a las células madre adultas para regenerar otros tejidos dañados.
Y no sólo permitirá avances en el ámbito de la Medicina, sino también en el farmacológico, ya que las líneas de células madre aprobadas podrán ser utilizadas en la búsqueda de nuevos compuestos terapéuticos. Tal ha sido la importancia de esta investigación que el banco celular ya ha recibido la primera petición, y en menos de una semana se enviarán muestras al centro CIC-bioGUNE de Bilbao para que puedan utilizarlas en proyectos de investigación sobre el párkinson. Asimismo han sido solicitadas también por algunas universidades de EE UU y por centros como el Banco Nacional de Líneas Celulares de Suiza. Para poder ser remitidas, deberán contar con autorización ministerial.
El CIPF por su parte remodela sus instalaciones para hacer frente a los proyectos futuros. Así, este mismo mes inaugurará las primeras salas blancas del país para medicina regenerativa, que con sus 340 metros cuadrados será la más grande del mundo.
Todos los implicados en el proyecto valenciano celebraron ayer los avances de un proyecto al que le sigue muy de cerca el catalán, que ha presentado a su vez al Ministerio sus dos propias líneas celulares, pero cuyo trabajo todavía no ha sido publicado, paso esencial para el reconocimiento internacional de una investigación científica. El banco de líneas celulares del CIPF se encuentra financiado por el programa de Medicina Regenerativa puesto en marcha conjuntamente por el Gobierno valenciano y el Ministerio de Sanidad.
Fuente: La Razón, 2/12/06


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